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Iñaki Ruiz de Eguino

Desde mis primeros años de formación comprendí, que el arte no era un oficio, sino una forma de conocimiento. A través de la escultura, la pintura y el grabado, he buscado siempre traducir la relación entre pensamiento y materia, entre el espacio y su resonancia interior. Entiendo la creación, como una investigación plástica en la que la forma se convierte en un instrumento para repensar el mundo.

 

Trabajo con materiales como: el hierro, el acero o la madera, no únicamente por su presencia física, sino que también por la energía latente que contienen. En ellos expreso estructuras que remiten al orden de lo esencial: geometrías que, más que describir, revelan. Cada obra surge de un diálogo entre cálculo y azar, entre la intuición y la voluntad constructiva.

 

Mi trayectoria se ha desarrollado de manera independiente, guiada por una búsqueda rigurosa y silenciosa permitiéndome mantener una coherencia formal al margen de las modas. Concibo la escultura, como un espacio mental y sensorial, donde la percepción del espectador completa el sentido de la obra. El espacio, en este contexto, deja de ser un contenedor para convertirse en materia viva, en experiencia.

 

Desde la abstracción geométrica, hasta las esculturas monumentales en entornos naturales, mi investigación se orienta hacia la comprensión de la dimensión espiritual del espacio y su capacidad de generar silencio, equilibrio, pensamiento y unicidad. Más que representar, busco construir lugares de conciencia: arquitecturas de la mente, que habitan el territorio del arte geométrico contemporáneo y lo expanden hacia una poética del conocimiento. 

Iñaki Ruiz de Eguino

Biografía

Nací en Donostia-San Sebastián en 1953, y desde mis primeros años comprendí que el arte sería mi modo de entender el mundo. Mi formación en la Escuela de Artes de Zaragoza me proporcionó una base sólida en escultura y pintura, pero pronto sentí la necesidad de ir más allá de lo académico. Me interesaba explorar cómo el pensamiento podía tomar forma a través de la materia, y cómo el espacio, más que un escenario, podía ser un lenguaje. Desde entonces, mi trabajo se ha desarrollado en torno a una investigación plástica constante sobre la relación entre estructura, percepción y conciencia.

 

A los 21 años recibí el Gran Premio de Pintura Vasca, un reconocimiento que me abrió las puertas a un diálogo más amplio con el contexto artístico. Aquella temprana visibilidad no me desvió del camino interior que ya había trazado: construir un discurso independiente, ajeno a modas y tendencias, centrado en el rigor conceptual y la coherencia formal. En los años ochenta, mi práctica se consolidó en el ámbito de la abstracción geométrica y neoconcreta, expandiéndose hacia la escultura monumental y el estudio de las relaciones entre forma, espacio y movimiento. A lo largo de las décadas, he concebido esculturas públicas y monumentales en diversos entornos urbanos y naturales, buscando siempre integrar la obra en el lugar y el lugar en la obra. Entiendo el espacio como una materia viva que se transforma a través de la luz y de la experiencia sensorial del espectador.

 

Mi trabajo se encuentra presente en numerosos museos, colecciones públicas y privadas de Europa y América, y he participado en bienales, ferias y exposiciones individuales e institucionales en ciudades como Madrid, París, Bruselas, Miami, Buenos Aires. Además de mi práctica artística, he desarrollado una intensa labor como comisario, crítico e investigador del arte, contribuyendo al estudio y la difusión del arte geométrico vasco y de la abstracción española del siglo XX. Esta doble mirada —la del creador y la del analista— me ha permitido comprender la obra no sólo como objeto estético, sino como pensamiento en expansión. Hoy, continúo trabajando con la misma inquietud que me acompañó desde el inicio: explorar la energía que une la materia con la idea, el silencio con la forma, y la escultura con la conciencia y el espacio único.

OBRA EN MUSEOS 

A lo largo de mi trayectoria, mi obra ha entrado a formar parte de numerosas colecciones públicas en Europa y Latinoamérica, consolidándose en museos de referencia del arte contemporáneo.

 

Instituciones como el CAC de Quito, los Museos de Arte Contemporáneo de Bogotá, Lima o Santiago de Chile, así como el Museo Helga de Alvear en Cáceres, el Museo de Arte Contemporáneo de Madrid, el Museo San Telmo, Museo de Navarra o el Musée d’Art de Montbéliard, acogen trabajos que reflejan mi investigación sostenida sobre la geometría, el espacio y la percepción. Mi presencia en estas colecciones constituye un mapa internacional que da cuenta de la evolución de mi obra y del reconocimiento institucional de mi investigación artística. 

TRAYECTORIA 

2020 - ACTUALIDAD 

Madurez escultórica

y presencia institucional

En los últimos años, mi trabajo ha consolidado una etapa de madurez centrada en el análisis del espacio como estructura perceptiva y pensamiento plástico.

La escultura se ha convertido en una herramienta de conocimiento, extendiendo su presencia a museos, ferias y proyectos internacionales que reafirman la vigencia y coherencia de mi lenguaje geométrico.

2010 - 2020

Consolidación internacional y expansión conceptual

Durante esta década, mi obra amplió su alcance internacional con esculturas públicas, exposiciones en museos y ferias europeas y latinoamericanas.

La investigación sobre la “unicidad espacial” y la geometría como experiencia perceptiva consolidó un discurso plástico propio, donde el espacio se concibe como materia viva y constructiva.

2000 - 2010

Expansión monumental
y discurso geométrico

En estos años, la escultura monumental adquirió protagonismo como lenguaje esencial. Desarrollé proyectos en espacios públicos y naturales, explorando la relación entre equilibrio, volumen y vacío.

Mi trabajo se integró en colecciones institucionales y se afianzó dentro del arte geométrico europeo con una voz personal y rigurosa.

1990 - 2000 

Síntesis formal y escultura pública

Esta etapa estuvo marcada por el desarrollo de esculturas públicas y monumentales que redefinieron la relación entre obra y entorno.

El pensamiento constructivo y la búsqueda de pureza formal dieron lugar a un lenguaje depurado, centrado en la proporción, la medida y la integración armónica del espacio urbano y natural.

1980 - 1990

Reconocimiento y primeras obras monumentales

Durante los años ochenta mi trabajo alcanzó una proyección decisiva. Realicé mis primeras obras monumentales y consolidé una abstracción geométrica personal, basada en el rigor estructural y la independencia estética.

 

Esta década definió la base conceptual de toda mi trayectoria posterior.

1970 - 1980

Formación y primeros reconocimientos

Mis primeros años estuvieron dedicados a la formación en la Escuela de Artes de Zaragoza y a las exploraciones iniciales en torno a la abstracción.

En 1974 recibí el Gran Premio de Pintura Vasca, reconocimiento que marcó el inicio de una investigación artística centrada en la construcción del espacio y la coherencia formal.

OBRA PÚBLICA

Mi trabajo en obra pública se ha desarrollado a lo largo de distintas ciudades del Estado y Europa, consolidando una trayectoria en torno a la escultura monumental y a la intervención en el espacio urbano.

Cada pieza dialoga con el territorio mediante geometría, verticalidad y luz, convirtiéndose en un hito que transforma el paisaje y la experiencia ciudadana. Esta línea de arte público sintetiza mi investigación sobre forma, contexto e identidad, creando lugares significativos donde la escultura adquiere presencia y memoria.

PREMIOS Y RECONOCIMIENTOS 

A lo largo de mi trayectoria agradezco haber recibido reconocimientos que me han acompañado y reforzado en la evolución de mi investigación artística. Desde mis primeros galardones en los años setenta —como el VII Gran Premio de Pintura Vasca y el Certamen Vasco-Navarro— hasta distinciones internacionales en México, Miami, Marsella, Arlés, Avignon, Evian o París, mi trabajo ha sido señalado por su aportación a la construcción espacial y a los lenguajes geométricos contemporáneos.

Mi obra ha sido invitada de honor en Por-de-Bouc, y defendida por figuras como Jorge Oteiza en el Certamen de Escultura de Zarautz, también reconocida en ámbitos donde convergen arte, territorio y espacio público, como el Premio Nicanor Piñole, el Premio de Mitología Asturiana, la Convocatoria de Escultura Pública de Collado Villalba, la intervención monumental en la AP-15 en Navarra, o el Premio de Escultura de Sabiñánigo. Más recientemente, distinciones como el Premio Gero Arte, el Premio Oasis (Japón) o el DWM22 al mejor proyecto de Área de Libre Construcción, otorgado a OCWA Architects por un proyecto que integra dos de mis esculturas, confirman la vigencia y proyección de una trayectoria, que continúa expandiéndose tanto en el ámbito nacional como internacional.

Un camino sostenido en la forma

He dedicado mi vida a construir un lenguaje propio. La forma, la escala y la estructura han sido siempre mi manera de entender el mundo y de situarme en él.

Mi recorrido no nace de grandes declaraciones, sino de un trabajo continuo y silencioso. A lo largo de los años, he buscado una coherencia interna, que me permita avanzar, ampliar el lenguaje propio y mantenerme fiel a una idea esencial: que el arte es una forma de pensamiento manifestada en la creación. Ese compromiso ha guiado mi práctica, y es ahí donde sigue depositándose el sentido de mi obra.

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