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OBRA 
 PÚBLICA

Mi obra en el espacio público: un recorrido construido e integrado en la arquitectura viva del territorio

La obra pública ha sido, desde hace décadas, una parte esencial de mi práctica artística y un territorio donde he podido expandir mi investigación más allá del espacio del taller. En el ámbito urbano, la escultura adquiere una dimensión distinta: se convierte en una estructura que ordena el lugar, transforma la experiencia y genera un diálogo vivo con quienes lo transitan. En estas intervenciones, la forma, la geometría y la luz actúan como herramientas, que me permiten crear dispositivos de percepción capaces de modificar la relación entre la ciudadanía y su entorno.

 

Entiendo la escultura monumental como un punto de intersección entre arte, arquitectura y paisaje. Allí donde se inserta, activa un modo propio de presencia: una verticalidad que ancla, una apertura que invita al tránsito, una estructura que propone nuevos ritmos visuales. A través de estas piezas desarrollo una investigación sostenida sobre el espacio público como ámbito de pensamiento, donde la forma se despliega en contacto directo con el territorio, sus dinámicas sociales y sus fluctuaciones de luz y orientación. A lo largo del tiempo, mis esculturas públicas han configurado un mapa, que recorre distintas ciudades del Estado y diversas localizaciones europeas, consolidando una lectura amplia y transversal de mi práctica en el arte público contemporáneo.

 

Obras como la Columna del Conocimiento en Carbajosa de la Sagrada, el Vigía del Collado en Madrid, la Puerta de Errenteria o la Columna del Viento en Noáin se articulan como hitos que exploran la relación entre estabilidad y expansión, entre ascenso y arraigo, entre forma y territorio. En otras intervenciones —como Loa a la paz y la palabra en Irun, la Xana de la Ventana en Langreo, el Monumento a la Cereza en Milagro, Peso de un sueño en Zumarraga o la instalación en el Château Ducs de Wurtemberg en Montbéliard— la obra se integra en narrativas históricas o simbólicas que enriquecen la identidad cultural del lugar y amplifican su dimensión pública. 

•_Xana Langreo.Paseo de la Mitología Asturiana. Escultura Monumental Contemporánea. Espaci

Cada proyecto nace de un estudio minucioso del lugar: su topografía, orientación, escala, tránsito, resonancias históricas y ritmo urbano. No concibo la escultura monumental como un objeto depositado en un espacio abierto, sino como “un organismo” que dialoga con el entorno, lo interroga y lo transforma. Para mí, el arte público es un modo de construir territorio; de generar lugares significativos donde la obra actúa como referencia, punto de pausa o eje visual. En este sentido, cada pieza busca crear un vínculo duradero entre luz, forma y ciudadanía. 

 

La práctica en el espacio público ha consolidado, a lo largo de los años, una línea coherente de investigación dentro del arte contemporáneo, donde la geometría y el pensamiento espacial se despliegan como herramientas para comprender y reconfigurar el lugar que habitamos. Cada escultura monumental constituye un diálogo sostenido con el paisaje y con la experiencia humana del espacio. En este encuentro entre forma y territorio es donde mi obra encuentra su sentido más profundo: aportar presencia, integridad armónica, claridad y estructura al espacio compartido. 

Entiendo la obra pública como una extensión natural del espacio habitado

Mi trabajo en el espacio público se construye desde la relación con la arquitectura y el territorio. Cada intervención atiende al recorrido, a la escala y al uso cotidiano del lugar. La forma y la estructura se integran sin imponerse, acompañando la experiencia del espacio. Me interesa cómo la obra se activa con el paso, la luz y el tiempo.Es en esa relación continua donde la obra encuentra su sentido

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