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OBRA EN MUSEOS

Mi presencia en los museos: una trayectoria tejida en la historia del arte contemporáneo

A lo largo de mi carrera, mi obra ha encontrado su lugar en instituciones que hoy forman parte esencial de la cartografía del arte contemporáneo. Cada incorporación a una colección pública ha supuesto un diálogo profundo con contextos culturales diversos, consolidando una trayectoria que ha crecido dentro y fuera de Europa, entre América Latina y los principales museos del Estado español. Esa expansión no ha sido un gesto accidental, sino el resultado de una investigación sostenida sobre la forma, la construcción espacial y el pensamiento geométrico, elementos que han permitido que mi trabajo sea leído desde múltiples perspectivas curatoriales.

Mi obra convive en instituciones latinoamericanas como el Centro de Arte Contemporáneo de Quito (CAC), el MAC de Bogotá, el MAC de Lima, el MAC de Chile o el MACLA de La Plata, lugares donde la modernidad y sus derivas críticas han generado un terreno fértil para comprender la tensión entre estructura y percepción que caracteriza mi lenguaje. También forma parte de centros especializados como el ICPNA Museo del Grabado de Lima y el CIEC de Betanzos, que han reconocido mi aportación en el campo de la gráfica contemporánea.

En Europa, la presencia de mi obra se articula a través de instituciones que han construido el relato del arte moderno y contemporáneo desde perspectivas múltiples y complementarias. Museos franceses como el Musée d’Art Cholet, el Musée d’Art et d’Histoire de Montbéliard, el Musée Port-de-Bouc o la Maison d’Espagne en París acogen piezas donde la geometría, la materia y el ritmo se vuelven protagonistas, reforzando la dimensión internacional de mi investigación.

Relieve. 001 MUCBE. Ruiz de Eguino. Museo ciudat de Benicarló_

En el ámbito español, mi obra se integra en museos de referencia que han acompañado la evolución del arte desde la modernidad hasta el presente: el Museo de Arte Contemporáneo de Madrid, el Museo Helga de Alvear, el Museo San Telmo, el Museo de Navarra, el Museo de Bellas Artes de Bilbao, el Museo de Bellas Artes de Asturias, el Museo de Bellas Artes de Badajoz, el Museo de Bellas Artes de Granada, el Museo de Córdoba, el Museo de Cuenca, la Fundación Museo Oteiza, el Museo Nacional de Dibujo Julio Gavín – Castillo de Larrés, el Museo Gustavo de Maeztu o el Museo de Arte Contemporáneo de Vilafamés, entre muchos otros. En estos espacios, mis obras mantienen conversaciones activas con la historia del constructivismo español, el arte geométrico, la escultura pública y la exploración espacial que ha marcado buena parte de mi investigación.

También forman parte de colecciones centradas en disciplinas específicas, como el Museo del Grabado Español Contemporáneo de Marbella, el Museo del Grabado de Fuendetodos, el Museo de Dibujo, Obra Gráfica y Arte Japonés Contemporáneo de la Fundación Valle de los Sueños, o instituciones dedicadas a la arquitectura del territorio como el Museo del Constructivismo Español. La presencia en el Museum Voor Constructive en Concrete Kunst de Amersfoort (Países Bajos) refuerza el vínculo de mi obra con la tradición constructiva europea, afianzando una lectura internacional de mi aportación al lenguaje geométrico.

Este recorrido también incluye museos vinculados a lo local, lo territorial o lo patrimonial —como el Museo de La Rioja, el Museo de Salamanca, el Museo de Santa Cruz de Toledo, el Museo del Alto Aragón, el Museoa Ibarraundi o el Zaldibigoitia Jauregia— donde mi obra se integra en narrativas que cruzan identidad, historia y paisaje cultural. Cada incorporación ha sido una oportunidad para situar mi trabajo en contextos donde la memoria material y los ecos de la modernidad dialogan con nuevas formas de entender el espacio.

Hoy, mi presencia en estas instituciones no solo constituye un mapa geográfico, sino también conceptual. Cada museo representa un fragmento de la evolución de mi obra, una confirmación del interés que ha despertado mi investigación en torno a la estructura, la percepción y la construcción del espacio. En conjunto, este entramado institucional configura una trayectoria que sigue creciendo, articulando un puente entre lo local y lo global, lo geométrico y lo simbólico, lo material y lo mental. Es ahí, en esos cruces, donde mi obra continúa escribiendo su lugar dentro de la historia del arte contemporáneo.

La presencia de mi obra en museos consolida una investigación sostenida en el tiempo.

Cada incorporación a una colección pública sitúa la obra en un marco de lectura estable, donde dialoga con relatos curatoriales, históricos y espaciales diversos. El museo permite que la forma, la geometría y la construcción espacial se activen desde nuevas interpretaciones, alejadas de lo circunstancial.
Es en ese contexto institucional donde la obra se asienta, se contrasta y adquiere una dimensión de permanencia.

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