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PINTURA
DIBUJO 
GRABADO

Abordo pintura, dibujo y obra gráfica como territorios de estudio donde la forma se formula, se verifica y se despliega

Mi trabajo en pintura, dibujo y obra gráfica constituye un ámbito fundamental dentro de mi trayectoria, no como antesala de otras disciplinas, sino como un conjunto de lenguajes autónomos que forman parte de un mismo sistema de pensamiento. En estas prácticas encuentro lugares donde la forma se examina con precisión, donde la estructura se vuelve visible y donde cada decisión genera un modo específico de entender el espacio.

Para mí, estas disciplinas no funcionan como bocetos ni como ejercicios preliminares, sino como campos de investigación propios, con su lógica, su exigencia y su capacidad para construir sentido. El dibujo despliega la línea como herramienta de orientación; la pintura desarrolla la arquitectura del plano y su vibración cromática; la obra gráfica explora la variación, la serie y el rigor del proceso técnico. Cada una amplía un aspecto distinto de mi lenguaje y permite que la forma se manifieste en estados diversos: desde la inmediatez del trazo hasta la disciplina del grabado o la estructura expansiva de la pintura.

Me interesa cómo estas prácticas permiten estudiar la tensión entre orden y apertura, entre superficie y profundidad, entre ritmo y orientación. En ellas trabajo con claridad, precisión y una atención constante a la relación entre forma y percepción. Su autonomía es esencial, pero su diálogo mutuo también: juntas configuran la base conceptual que sostiene mi obra y revelan la coherencia interna que atraviesa toda mi investigación, independientemente de la escala o el material.

Estas disciplinas conforman un territorio donde el pensamiento visual se despliega sin intermediarios y donde la forma aparece en su estado más directo. Son, para mí, lugares de estudio, de observación y de trabajo riguroso, que acompañan y amplían el conjunto de mi práctica artística.

Arquitectura-vasca. Caserio .Donostia-San-Sebastian. Pintura Contemporánea. Iñaki Ruiz de

PINTURA

En la pintura encuentro un espacio donde la forma se organiza a través del plano y la luz. Trabajo la superficie como una estructura, no como un espacio narrativo: un territorio donde el color se convierte en un elemento constructivo y donde la composición establece tensiones internas que modifican la percepción. Me interesa cómo la geometría opera dentro del cuadro, cómo el ritmo, el límite y la vibración cromática generan un lenguaje propio. 

 

Cada pintura es para mí una investigación sobre el equilibrio, la contención y la precisión. No solo busco representar, sino construir relaciones que permitan que la forma revele su orden. En la pintura, el plano se articula como un lugar autónomo donde la estructura piensa y donde la mirada se organiza a partir de la claridad. 

DIBUJO

El dibujo ha sido siempre el fundamento de mi pensamiento visual. No lo concibo como un ejercicio previo ni como una herramienta preparatoria, sino como un campo autónomo donde la forma se piensa, se establece a través de la línea. En él, la investigación se concentra hasta su estado más esencial: orientación, tensión, ritmo, vacío. Cada línea es una decisión estructural; cada relación entre trazos construye un orden interno y a un tiempo holístico. El dibujo es para mí un espacio donde la forma se vuelve pensamiento inmediato, sin materia que la oculte ni procedimientos que la medien. Es un territorio de claridad, rigor y precisión, indispensable para comprender la coherencia de mi obra. 

GRABADO

La obra gráfica y el grabado me permiten explorar la forma desde el proceso, la repetición y la variación. Me interesa cómo una misma estructura se transforma al pasar por matrices, presiones y materiales distintos, revelando posibilidades que no aparecen en otros medios. El grabado es un territorio donde la forma se disciplina, donde la serie adquiere sentido y donde la secuencia se convierte en lenguaje.

Este medio me ofrece un campo riguroso para analizar el desplazamiento de la forma, su modulación y su capacidad para generar orden visual a través de la repetición. En la gráfica encuentro un lugar donde pensamiento, procedimiento y estructura convergen con una claridad que considero esencial en mi práctica. Un ejemplo lo hallamos en la serie: “construcciones relaciónales”, donde las formas articulan una especie de ballet, construyendo así, relaciones mudables.

Estas disciplinas constituyen el laboratorio donde se formulan las bases estructurales de mi lenguaje

En ellas analizo los comportamientos de la forma, las relaciones entre plano y orientación, y los mecanismos mediante los cuales la estructura genera lectura. La pintura, el dibujo y el grabado operan como campos de estudio donde la forma se somete a variación, contraste y síntesis. Ese análisis sostenido es el que permite que mi práctica evolucione y mantenga una coherencia interna a lo largo del tiempo.

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